La radiofrecuencia es un tratamiento mínimamente invasivo que utiliza una corriente de alta frecuencia para actuar sobre un nervio concreto y reducir el dolor que transmite. Se aplica a través de una aguja muy fina —del grosor de las que se usan para infiltrar— que se coloca junto al nervio con ayuda de imagen (escopia o ecografía), para llegar al punto exacto sin abrir la piel.
No es una cirugía ni un implante: no deja cicatriz, se hace con anestesia local y en la mayoría de los casos el paciente se marcha a casa el mismo día. Su papel no es «curar» de un día para otro, sino reducir la señal de dolor el tiempo suficiente para que puedas recuperar movimiento, descanso y calidad de vida, y avanzar con el resto del plan.
¿Qué es exactamente la radiofrecuencia?
Una corriente que calienta —o modula— la punta de una aguja colocada junto al nervio que transmite tu dolor.
La radiofrecuencia genera una corriente eléctrica de alta frecuencia en la punta de un electrodo con forma de aguja. Según cómo se aplique, esa energía puede calentar de forma controlada un pequeño volumen de tejido alrededor de la punta (radiofrecuencia térmica o convencional) o entregar impulsos breves que modulan el nervio sin dañarlo apenas (radiofrecuencia pulsada).
En ambos casos el objetivo es el mismo: interrumpir o «bajar el volumen» de la señal de dolor que ese nervio está enviando al cerebro. Lo importante no es la máquina, sino acertar con el nervio: por eso el procedimiento se hace siempre guiado por imagen y, en muchos casos, después de comprobar con un bloqueo previo que ese nervio es realmente el responsable de tu dolor.
Radiofrecuencia térmica y pulsada: no son lo mismo
La térmica interrumpe nervios puramente sensitivos; la pulsada modula sin lesionar, útil en nervios mixtos.
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Radiofrecuencia térmica y pulsada: no son lo mismo
La térmica interrumpe nervios puramente sensitivos; la pulsada modula sin lesionar, útil en nervios mixtos.
Ver la diferencia entre las dosCerrarLa radiofrecuencia térmica (o convencional) calienta la punta del electrodo hasta una temperatura controlada para crear una pequeña lesión en el nervio que transmite el dolor. Se reserva para nervios puramente sensitivos —que no mueven músculo ni dan sensibilidad importante a la piel—, como las ramas que inervan las articulaciones de la columna (facetas) o la rodilla (nervios geniculares).
La radiofrecuencia pulsada entrega la energía en impulsos breves, sin llegar a calentar de forma lesiva. No destruye el nervio: lo «modula», cambiando temporalmente la forma en que transmite el dolor. Por eso se usa cuando el nervio también tiene función motora o sensitiva importante que hay que respetar, o en algunos dolores neuropáticos como la ciática persistente. Conviene ser realistas: la evidencia científica de la radiofrecuencia pulsada es, en general, más limitada y variable que la de la radiofrecuencia térmica sobre nervios puramente sensitivos, y su efecto suele ser más modesto y menos predecible.
¿Cuál te corresponde? No se elige por preferencia, sino por el tipo de dolor y el nervio implicado. Eso se decide en la valoración, no antes.
¿Para qué dolores se utiliza?
Sobre todo, dolores en los que se puede identificar un nervio concreto como responsable.
La radiofrecuencia brilla cuando se puede señalar un culpable: un nervio o un grupo de nervios que transmiten el dolor de una zona concreta. Estos son algunos de los usos más frecuentes:
Ver los usos más frecuentes
Dolor de espalda y cuello de origen facetario
Cuando el dolor nace de las pequeñas articulaciones de la columna, la radiofrecuencia de las ramas mediales puede dar meses de alivio. Lo tratamos en dolor de espalda y dolor de cuello.
Dolor de rodilla (radiofrecuencia genicular)
Una opción para la artrosis de rodilla dolorosa cuando no se quiere o no se puede operar. Más en dolor de rodilla.
Ciática y dolor radicular
La radiofrecuencia pulsada sobre la raíz nerviosa puede ayudar en algunos casos de ciática persistente.
Dolor de coxis rebelde
Sobre el ganglio impar, en la base de la columna. Ver dolor de coxis.
Cómo es el procedimiento, paso a paso
Ambulatorio, con anestesia local y guiado por imagen. Te vas caminando el mismo día.
Uno de los mayores miedos es no saber qué va a pasar. Esto es, en orden, lo que sucede el día de una radiofrecuencia en Dolentia:

Ver el procedimiento paso a paso
1 · Preparación y anestesia local
Te tumbas en la camilla y se limpia la zona. Se infiltra anestesia local en la piel y el trayecto de la aguja: notarás el pinchazo inicial, poco más. Estás despierto y puedes comunicarte en todo momento.
2 · Colocación guiada por imagen
Con ayuda de la escopia (rayos X) o la ecografía se lleva la aguja-electrodo hasta el punto exacto, junto al nervio diana. La imagen confirma la posición milímetro a milímetro.
3 · Comprobación de seguridad
Antes de tratar, se estimula suavemente para asegurarse de que la punta está sobre el nervio del dolor y no sobre uno motor. Es un paso clave para que el tratamiento sea eficaz y seguro.
4 · Aplicación de la radiofrecuencia
Se aplica la corriente durante unos minutos. Puede notarse presión o calor tolerable en la zona. El tiempo total en sala suele ser corto y varía según cuántos puntos haya que tratar.
5 · Alta el mismo día
Tras un breve reposo, te vas caminando a casa. Conviene ir acompañado y hacer vida tranquila ese día. Se te explican las señales de alarma y cuándo volver a revisión.
Qué esperar: efectos y cuánto dura el alivio
El alivio suele aparecer de forma progresiva y, cuando funciona, dura meses. No es inmediato ni definitivo.
Leer qué esperar de forma realistaCerrar
Qué esperar: efectos y cuánto dura el alivio
El alivio suele aparecer de forma progresiva y, cuando funciona, dura meses. No es inmediato ni definitivo.
Leer qué esperar de forma realistaCerrarSer honestos sobre esto es parte del tratamiento. La radiofrecuencia no alivia de un día para otro: el efecto suele instaurarse de forma progresiva, habitualmente a lo largo de las primeras dos a cuatro semanas, a medida que el nervio deja de transmitir la señal de dolor. Incluso puede haber unos días iniciales de molestia algo mayor en la zona antes de notar la mejoría.
Cuando la indicación es buena, el alivio puede durar varios meses: en los estudios, lo habitual es entre 6 y 12 meses, aunque varía según el nervio tratado y la persona. No es un efecto para siempre: el nervio puede regenerarse con el tiempo y el dolor reaparecer, en cuyo caso el procedimiento puede repetirse, con frecuencia con buen resultado si el primero funcionó. Por eso no lo planteamos como un final, sino como una ventana de oportunidad: meses con menos dolor para rehabilitar, ganar fuerza y movilidad y reducir la medicación, de modo que la mejoría se sostenga por sí sola.
Y una cosa importante: si un bloqueo diagnóstico previo no ha aliviado, la radiofrecuencia sobre ese nervio probablemente tampoco lo hará. Preferimos decírtelo antes que tratarte «por probar».
Seguridad y efectos secundarios
Es una técnica muy consolidada y segura cuando se hace guiada por imagen y con las comprobaciones adecuadas.
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Seguridad y efectos secundarios
Es una técnica muy consolidada y segura cuando se hace guiada por imagen y con las comprobaciones adecuadas.
Leer sobre seguridadCerrarLa radiofrecuencia es una técnica ampliamente utilizada y con un buen perfil de seguridad cuando se realiza guiada por imagen, por manos con experiencia y con las comprobaciones de estimulación previas. Los efectos secundarios más habituales son leves y transitorios: molestia o dolorimiento en la zona tratada durante unos días —a veces con una sensación de mayor sensibilidad en el territorio del nervio (neuritis transitoria) durante la primera semana o dos—, que suele ceder sin más que analgesia habitual y frío local. Con menos frecuencia puede notarse un adormecimiento o un hormigueo pasajero, o —si el nervio tratado tiene también función motora cercana— una leve debilidad muscular transitoria.
Como cualquier técnica que atraviesa la piel, existen riesgos poco frecuentes (infección, sangrado, quemadura cutánea en el punto de entrada, molestias nerviosas persistentes) que se minimizan con la técnica adecuada. No se realiza si hay una infección activa en la zona o en el cuerpo, alteraciones de la coagulación no corregidas, o alergia conocida a los anestésicos que se van a usar; en portadores de marcapasos o desfibrilador y en el embarazo se valoran precauciones específicas. En la valoración se revisan tus antecedentes, tu medicación —en especial anticoagulantes— y cualquier contraindicación.
